3/6/14

Feria, ¿por qué no te conocí antes?


Después de un fin de semana así, la vida muestra, al menos durante los días posteriores, su lado más monótono y aburrido; uno siente que le falta algo, como después de lanzarse al vacío en paracaídas, pero con la reconfortante sensación de haber nacido para vivir este tipo de eventos y reuniones que requieren la máxima pasión e intensidad. La familia casi al completo a falta de la siempre omnipresente en nuestros pensamientos. Una hospitalidad por parte de los anfitriones desbordada, casi insultante. La cultura española más folclórica y arraigada, gente nueva de caseta en caseta, cercana, en la mejor de sus versiones, conversaciones solapadas sin descanso, entre blogs, rebujitos, manzanillas y volantes, muchas sevillanas bajo nota, barra libre de carcajadas y sobredosis de jamón adornado con la mejor de las sales. Belleza sin parangón y talento tanto en el escenario como en el albero, el cual se va incrustando en la piel de los zapatos, embelleciéndolos para la eternidad, de la misma manera que el multivitamínico flamenco entra por los poros del cuerpo de forma incansable, día tras día, tras un buen desayuno, mínima tregua, a base de molletes con tomate, café a la sombra y litros de agua, y poco más tarde, de una fría y sudorosa Cruzcampo acompañada de finas láminas del manjar ibérico por excelencia, delicioso previo a la fiesta, ya bajo el sol mañanero y primaveral de Dos Hermanas en pleno mes de Mayo.




Las fotografías de más abajo muestran cómo mi primera feria se mostró ante mis ojos, siempre abiertos e impresionables. Sólo me queda agradecer infinitamente la acogida recibida y decir que la feria no es sólo una fiesta regional. Es mucho más. Es patrimonio cultural de nuestro país, el cual cada vez me pone el vello más de punta. Es una tradición que se mantiene intacta de generación en generación, una forma de vivir, de elevar el arraigo a una tierra a otro nivel, de aderezar la vida con sal de colores.










Especial mención a la hoy cumpleañera e inspiradora creadora de Entre Cirios y Volantes por abrirnos su corazón bloguero.

Feria, definitivamente, hasta la próxima.


2 comentarios:

  1. Siempre me dicen que por qué estoy tan enamorada de la Feria y del traje de flamenca. Esos días la mujer enamora con tan sólo colocarse un traje lleno de volantes, la flor al pelo y unos bonitos complementos. La gente disfruta en las casetas que son como nuestras propias casas en las que recibimos a los amigos y las calles están llenas de coches de caballos y el asfalto de lugar al albero. Una mirada, la mujer necesita una mirada para desmontar al hombre al pasarse bailando sevillanas y eso no se cuenta, se vive. Me alegra haber compartido contigo tu primera feria y espero que sean más.

    Gracias por este maravilloso regalo, de bloguera a bloguero!!

    Un besote

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  2. Está bien claro que hay cosas que hay que vivirlas para contarlas, y la feria sin duda es una de ellas. Gracias a ti por tus comentarios, por ver y por sentir!!!Disfruta de tu día!Un beso.

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