31/7/12

España...un país maravilloso


Hace ya casi un año desde mi última entrada. Un año muy especial, no en la faceta viajera, pero si en la personal y profesional. Siento haber dado un paso, estar en el lugar correcto en el momento idóneo. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de este sentimiento. Quizás esta nueva vida que me espera, inmerso en el apasionante mundo del comercio internacional, me permita exprimir este blog al máximo con uno de los propósitos que fue creado: contar y recordar mis viajes.

Parte de mi trabajo en mi nuevo destino consistirá en promocionar la imagen de mi precioso país, España. Siendo uno de los países más visitados del mundo, su turismo de costa y sol predomina sobre el turismo de interior. Ahí es donde España esconde toda su esencia, más allá de las playas repletas de gente y sus animados paseos marítimos. Considero que para hablar bien de algo es necesario conocerlo. Por ello, agradezco cada minuto de este viaje de numerosas paradas por el norte de España, el cual me ha permitido conocer muy de cerca las ciudades de Logroño, San Sebastián, Biarritz y Gijón, y sus espectaculares alrededores. Sin ninguna duda, y ya con el mejor de los conocimientos posibles, la experiencia, podré recomendar, dentro y fuera de mis fronteras, el vino de La Rioja, la innovadora gastronomía vasca y la sidra, el arroz con leche o las paradisíacas playas del Principado de Asturias. Esta sucesión de placeres para el paladar y la vista durante casi 10 días y 1.500 kms, siempre en la mejor de las compañías, me han hecho sentirme en la obligación de, por primera vez, escribir acerca de mi país, del cual me encuentro prendado. Aprovecho este momento para agradecer a Lidia, Javi, Nagore, Dani, Ariadna y Víctor su tremenda hospitalidad y trato. Sin vosotros, este viaje no hubiese sido nada.


En el mapa de más abajo se muestra la ruta que realicé a través de La Rioja, su capital, Logroño, y algunos de sus pueblos como Laguardia, Elciego, Entrena, Briones o Haro, San Sebastián, Biarritz y San Juan de Luz, ambos ya pertenecientes a Francia, la costa cantábrica, con increíbles pueblos de inigualable belleza en su recorrido, como Comillas, Santillana del Mar o San Vicente de la Barquera, Gijón, al cual adoro, Oviedo, Cangas de Onís y Covadonga y sus lagos, con una última parada en Pobladura de Bernesga, León.

Mi paso por La Rioja lo afrontaba con tremenda ilusión. Llevaba años soñando con una ruta por grandes bodegas riojanas con lecciones de cata incluidas. Gracias a la mejor de la guías, tuve la oportunidad de ver una bodega moderna, a pesar de su sobrio y minimalista exterior, sorprendente e impresionante en cualquier caso, como la de Juan Alcorta-Campo Viejo, una pequeña bodega tradicional de profundos y ténebres calaos en el pueblo de Laguardia, El Fabulista, la más tradicional y mi preferida, López de Heredia, tremendamente familiar, de infinitos túneles subterráneos repletos de moho y envidiable emplazamiento, y la más famosa de todas, por su rompedor diseño y prestigio, Marqués de Riscal.
Bodegas Juan Alcorta - Campo Viejo







Bodegas Marqués de Riscal







 Bodegas López de Heredia




Fuera de la perfecta ruta enológica, de mi paso por La Rioja me quedo con el precioso pueblo amurallado de Laguardia y sus vistas, el restaurante de la bodega de la Finca de los Arandinos, hotel-bodega-restaurante de ensueño diseñado por David Delfín y con la perfecta fusión de cocina tradicional y de mercado con los mejores productos riojanos, y los trabajados e innovadores gin-tonics del Pub Romasanta, en plena capital.

Vistas desde Laguardia


Bodegas Ysios desde Laguardia


Finca de los Arandinos


No puedo pasar a San Sebastián sin olvidar la famosa y céntrica calle Laurel de Logroño y sus geniales locales de pinchos. Tengo que destacar La Taberna de Correos y su brocheta Shangai express de queso de cabra, La Tasca del Pato y su famoso foie a la plancha con manzana, y al que también agradezco haberme introducido en el apasionante mundo del txangurro, Juan y Pínchame y su brocheta de langostinos king y piña, y, por último, la más deliciosa tapa de cordero jamás catada por un servidor, en Las Cubanas. Gracias Raúl.

Hay ciudades bonitas, ciudades con encanto, ciudades de esas dónde a uno le apetece vivir y formar una familia. Bueno, pues después de todo ello, está San Sebastián. Una urbe de belleza única, señorial y tradicional, con la mejor playa cuando el sol la calienta y las mejores montañas para apreciarla en todas sus perspectivas. Una ciudad hecha a medida del buen gusto. Desde la playa de Ondarreta a Zurriola pasando por la más grandiosa, La Concha, San Sebastián es un emplazamiento con una energía muy especial. Esta sensación, de descripción complicada, se magnifica en un precioso punto de la ciudad, en el extremo occidental de la playa de Ondarreta, El Peine del Viento, una escultura formada por tres peines, diseñada por el famoso escultor Eduardo Chillida, que a pies del Monte Igueldo, ofrece una de las mejores postales de la ciudad. Impresionantes las vistas, 200 metros más arriba, desde este monte, desde el que, en un buen día, se divisa no sólo la Playa de La Concha, sino gran parte de la costa norte de España. 

Playa Zurriola


Playa de La Concha


Hotel María Cristina


Monte Igueldo



No sería justo dejar de hablar de San Sebastián sin hacer una referencia a su gastronomía. Después de vivir meses atrás una gran experiencia como fue compartir un día de comida y risas en una exclusiva sociedad gastronómica, esta vez me quedo con dos restaurantes muy especiales: A Fuego Negro y Zeruco, dos templos de la cocina minimalista de mercado. Ahí lo dejo. Describir implica probar. La cocina se convierte en una experiencia única y personal en estos casos. 

Antes de poner rumbo al oeste, surgió una visita a Biarritz y San Juan de Luz, ambos de igual belleza y características bien diferenciadas. El primero, un pueblo que desafía al océano, abierto plenamente al mar, destino de surfistas y de ambiente joven, lo cual se enfrenta a rincones que recuerdan al mismísimo París. El francés sustituye al español, los crepes a los pintxos y los productos típicos de la gastronomía vasca pasan a tratarse de souvenirs a modo de delicatessen.





San Juan de Luz se trata de un pueblo pesquero, de playa más cerrada y con un ambiente de esos que recuerdan permanentemente a la Navidad. La foto de más abajo muestra la tienda sede de Maison Adam, histórica, prestigiosa y genuina bombonería fundada en 1660. Otro absoluto placer para todos los sentidos menos el oído.


Asturias, patria querida, paraíso natural. Tres grandes parajes anidan en lo más profundo de mi cerebro tras mi paso por esta tierra. El primero, la Playa de Serín, una playa nudista a las afueras de Gijón. Un acantilado  en el horizonte se muestra inquietante en el inicio de un camino que lleva a una de las playas más naturales de la zona. Salvaje, pedregosa,  promiscua, pero única.


El segundo, Cangas de Onís, Covadonga, su basílica, su santuario empotrado en la piedra y sus lagos, ya pertenecientes al Parque Nacional de los Picos de Europa. Doce kilómetros de carreteras sinuosas a prueba de embragues y frenos y sólo aptas para conductores seguros, que no expertos, dan como resultado un paisaje único, de belleza virgen mínimamente manipulada. Parajes españoles ocultos que poco tienen que envidiar a grandes valles y cañones ampliamente conocidos a nivel internacional.











El tercero supuso la experiencia más placentera de todo mi viaje. Hablo desde el corazón, sin pensar. Un momento de esos en el que el universo se reduce a ti, a tu mente conversando con la naturaleza. No sabes cómo ni por qué has llegado ahí, pero lo agradeces. Tu mente se encuentra absorta en nada, estás callado. Te apetece gritar pero de lo único que eres consciente es de que ello estropearía lo único del momento. Luz y sombra, silencio, mucho silencio, el sol, como tus preocupaciones, se esconde, despacio, sabe que estás ahí y respeta tu momento. El agua congelada corre entre los dedos de tus pies, pero no la sientes, porque estás en conjunción con ese algo que nos une con la naturaleza. Tus pies hundidos en la arena. Te sientes vivo, como el musgo verdoso de las piedras, totalmente visibles en el nivel más bajo de la marea. Algo único, difícil de entender por muchos y apreciado por pocos. Os dejo cuatro imágenes. No consigo elegir la más impactante.








Ese lugar es Playa España, muy cerca de Gijón. Y que mejor forma de coronar el momento con la mejor piña colada de Asturias. Ipanema. Un chill out de aspecto aparentemente descuidado. Las apariencias engañan.

Ahora sí puedo hablar sin tapujos del norte de España. Amo mi país.

Hasta la próxima. ¿Será un nuevo viaje?, ¿un diario? No lo sé. Sólo sé quó lo postearé desde Miami. Mi nuevo destino. Ilusiones renovadas. Sueños por cumplir. Deseando que empiece esta nueva etapa.

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