25/5/17

Islandia, leyenda viva e impredecible


En el sur de Islandia, como en una especie de milagro de la naturaleza, se disponen, de forma diversa y ordenada a lo largo de unos 400 kilómetros, la gran parte de las atracciones de una isla salvaje, mitológica, legendaria, turística aunque inexplorada, inexplorable, pura e imprevisible, que brilla con luz propia en mar de nadie. Una escapada perfecta de 4-5 días aunque también un viaje fascinante de 9 días completos en nuestro caso, desafiante, arriesgado, ideal para dos amigos amantes de la naturaleza en su estado más virgen y radical. 2.500 kilómetros por la icónica Ring Road que rodea la isla formando casi un círculo perfecto y donde, en todo momento, nos acompañaron los increíbles parajes, las sobrenaturales cascadas, el sol, la ventisca, el granizo, las situaciones críticas, las negras playas, los infinitos glaciares, los espectaculares cañones, el frondoso musgo, la densa nieve, el silencio, la soledad más absoluta, el olor a azufre, los volcanes, los tímidos y solitarios fiordos, la aurora boreal, la lluvia, la oscuridad, el frío, la aventura, la estupidez, la siempre bienvenida suerte, los nerviosos géiseres y la paz.

Dividiré la entrada en dos partes bien diferenciadas con un claro punto de inflexión según los dos itinerarios que he comentado más arriba, para así simplificar su lectura y optimizar su utilidad.




20/3/17

Nápoles, la otra Italia (Parte I)



Si entramos a comparar la majestuosidad de las grandes ciudades italianas, habría que sacar a Nápoles de la ecuación. La capital del sur, del café y de la verdadera pizza margarita, vecina de Pompeya y a pies del gran Vesubio, está llena de mitos y de un carácter intransferible que la hace única en su especie.

Desde Vía Toledo se puede descender hasta el gran golfo de Nápoles, donde las islas de Ischia y Capri y el gran volcán aguardan.


Bordeando el golfo te haces una idea del gran número de capas que conforman la ciudad hasta su cúspide, accesible a través de teleféricos subterráneos.

Entremedias, las estrechísimas calles del legendario Quartieri Spagnoli, esperan, desafiantes, la visita de los valientes amantes de lo caótico y de los mundos paralelos.


Viendo pasar a mi Madrid a cuartos de Champions League precisamente enfrente de la afición napolitana. Así acababa mi primera aventura exprés en esta magnífica ciudad, con más ganas de volver de las que tenía de ir.

¡Hasta la próxima viajeros!

Agrigento, mitología al sur de Sicilia (Parte I)


Como podéis leer en el título de la entrada, doy por hecho de que habrá más partes de Sicilia, una isla de enorme tamaño e infinita belleza que merece disfrutarse despacito.

Poco más de 24 horas de trabajo y placer, o más bien de placer compartiendo el trabajo, algo que ha llegado con Italia y que tanto echaba de menos.

Dos horas y media de viaje en el tiempo separaban Palermo de Agrigento, la que sería nuestra base griega, escarpada, imponente en lo alto de la montaña. De otro mundo sus atardeceres desde Viale della Vittoria, la cerveza local Epica y los canolos de chocolate, los apperol spritz del Cafè Girasole y las pequeñas plazas de la comercial Via Atenea, eje de nuestro viaje.

Rápidos como saltadores de vallas pero relajados como la melodía de un piano, visitábamos el Valle dei Templi, un conjunto de templos griegos de estilo dórico construidos entre los siglos VI y V a.c. y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1998, con su Templo de la Concordia como mayor exponente.


Milán, un piacere



Tengo muchos motivos para estar contento. Mi querida Italia se vuelve a cruzar en mi camino, y no precisamente de forma esporádica. Milán, desconocida para mi hasta ahora, es buena merecedora de una entrada tras dos primeras paradas.

Quizás aquellos que valoren más que otra cosa la majestuosidad y antigüedad de Roma o la tremenda elegancia de Florencia vean a Milán como una ciudad más de Italia, sin nada o casi nada reseñable.

Entonces es cuando pienso y lanzo una pregunta:

¿Quién no puede adorar una ciudad en la que se aterriza con los Alpes nevados de fondo; dónde poder disfrutar de un café con un cornetti, que no croissant, relleno o integral con miel en la magnífica estación central; dónde cualquier café o pasta saben a gloria sin necesidad de ir a la Antica Cremeria San Carlo al Corso o a Cioccolati Italiani; dónde degustar un crodino en vaso bajo, con mucho hielo y una rodaja de naranja en las inmediaciones del Duomo; dónde adentrarse de lleno en la cultura del aperitivo, toda una institución representada por el Apperol Spritz, en alguno de los locales, como Radetzky, que inundan la ciudad rebosando estilo a partir de las siete de la tarde; dónde admirar el extraordinario interior de la Galeria Vittorio Emanuele desde su centro o desde cualquiera de sus cuatro extremos; dónde evadirse de todo en la Iglesia de Santa Maria presso San Satiro, una joya arquitectónica del siglo XV de altar pintado en perspectiva entre las vías Torino y Falcone; dónde perderse por las calles empedradas del cuadrilátero de la moda y del barrio de Brera o dónde casi perder el conocimiento con unos ravioli de tartufo regados de un Vermentino blanco de la región de Argiolas en Cerdeña en el Restaurante Lucca, muy cerca de Puerta Venecia?

Todo queda dicho. Hasta las próximas Milán. Siempre será un piacere.


La montaña de La Concha, protectora de Marbella



Durante años he sentido la necesidad imperiosa de ascender al pico de la montaña abanderada de Marbella, que la embellece y la ayuda a tener un clima casi único en el mundo.

Lo he perseguido pasivamente hasta que las circunstancias de un soleado sábado de invierno, con el sol y la luna de testigos al mismo tiempo, me marcaron el camino. Un camino que comienza en el Refugio del Pinar, a pocos kilómetros de Ojén, de dificultad moderada en su parte media y final, diversidad extrema y belleza sobrecogedora.

Un recorrido lineal de unas cinco horas entre ida y vuelta, capicúa, en el que el olivo da al bosque de pino y helecho y este a las laderas verdes que acaban en un mar infinito y brillante que aquel día no parecía mar, más bien un espejismo carente de tonalidad azul alguna.


Expedición polar a Bratislava y Viena



Eslovaquia es, por localización y majestuosidad de su capital, el guion del imperio Astro-Húngaro; un territorio reprimido y oprimido históricamente, de memoria convulsa y desconcertante como parte de un gran imperio, como títere del nazismo, como república soviética y como país recientemente independizado y tranquilo.

Su capital, Bratislava, en el extremo oeste del país, austera hasta para las celebraciones de Año Nuevo, se puede recorrer en plenitud en un día, incluido el espectacular Memorial Slavin en homenaje a las tropas soviéticas caídas durante la segunda guerra mundial en Abril de 1945. Coronado por su gigante obelisco, este descansa en una colina al noroeste de la ciudad vieja, rodeado de lujosas villas que ofrecen a sus afortunados dueños las mejores vistas de la ciudad. Lo atravesamos, gélido, blanco, de norte a sur, y serpenteamos por las cuestas de vuelta para llegar a tiempo de escuchar una melodía de piano que se escapaba por la ventana entreabierta de uno de los edificios de color vivo aunque apagado.



El Torcal mágico de Antequera


Las entradas de esta bitácora se centran en lugares o países nuevos. Pero hay veces que una excursión de una mañana en soledad puede llenar la mochila de sensaciones casi como una expedición al lejano Oriente, y por ende, una entrada.

Los parajes del interior de Málaga, nuestra inexplorada Toscana, donde las maltrechas carreteras serpentean los amarillos valles, los cortijos posan orgullosos y el campo se tiñe de verde al paso del río y sus afluentes, son un oasis que se esconde más allá de las montañas y las playas.

Tras un par de horas desde Marbella, la cordillera rocosa del Torcal aparece majestuosa, partiendo los campos en dos. La niebla comenzaba a difuminar el camino ascendente, convirtiendo la experiencia en algo más místico y sensorial. Arriba, desde el centro de visitantes, la sencilla ruta circular me permitió adentrarme en el mágico mundo Kárstico, en una especie de ciudad encantada o país de las maravillas de estrechos caminos, rocas con formas imposibles, torres de piedras erosionadas de forma increíble, transformadas en columnas de discos perfectamente definidos, y frondosos cañones en miniatura.




3/1/17

Las delicias de las tres Chinas



Imaginaos por un momento llamar a una puerta, una muy grande, digna de una Ciudad Prohibida o de un importante templo, de un rojo encendido, como recién barnizada, decorada con grandes filas de bolas metálicas de un dorado imperial  y viejos picaportes con forma entre león y dragón milenario; o a una mucho más pequeña, del mismo color o gris mate, de alguna de las tradicionales calles residenciales denominadas hutongs, adornada únicamente con unos farolillos chinos a los lados; y que os abra una cultura totalmente distinta, impactante, invitándoos a cruzar a otra dimensión, donde las entradas a muchos establecimientos se asemejan a las de las cámaras frigoríficas, la gente pasea a sus pájaros, los insectos se degustan en brocheta, se baila en la calle, el turista extranjero se siente mudo sin serlo, obligado a jugar al pictionary continuamente, las negociaciones no cesan, el gargajo y el consecuente lanzamiento de escupitajo es casi deporte nacional, el turismo es ampliamente local, las navidades se consumen como en occidente, los baños son públicos y sólo aptos para estómagos locales o fuertes, los espíritus no van en línea recta y comunismo y consumismo se confunden, devorándose entre ellos.



Dicho esto, las dificultades para comunicarnos y para ingerir comida china más de dos veces seguidas no nos impidieron disfrutar de una importante pero ínfima parte del país. Shanghái, Suzhou, Taiyuán, Pingyao y Pekín completaron una ruta invernal y fuera de temporada, corta pero sin fisuras, la cual dividiré en diferentes itinerarios; un recorrido por las fascinantes delicias de las dinastías Ming y Qing, muchas de ellas declaradas Patrimonio de la Humanidad, como los Jardines de Suzhou, la ciudad antigua de Pingyao, la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo y el Palacio de Verano de Pekín o la Gran Muralla.

8/11/16

Cita con Aurora en Tromso


Llegábamos tarde a nuestra cita con Aurora en Tromso, la ciudad más importante del norte de Noruega, 350 kilómetros por encima de la línea imaginaria que delimita el círculo polar ártico, con un sueño, nerviosos, con esa ilusión infantil desmedida de las primeras cenas y miradas. Corriendo, cogíamos un taxi a Tromso Camping y así, sin más, aparecía, puntual, mal acostumbrándonos, dándonos la bienvenida, cómo si nos llevase esperando lo mismo que nosotros a ella. Tras el fugaz encuentro, fuimos a comprar víveres a uno de los Eurospar de la zona, a la espera del tercer integrante de la aventura. De vuelta al camping, ocultos entre la maleza y ya en espíritu, su luz volvía a aparecer en el firmamento, jugando en tonos verde, plata y violeta. De noche cerrada, linterna en mano, nos adentramos en el valle donde descansa el camping buscando lo indeterminado, cuando, tras un largo rato, un nuevo haz alargado de color verde que cruzaba el cielo de lado a lado y ganaba anchura desde el infinito guiaba nuestra vuelta a la cabaña.


29/9/16

Zúrich, lujo y silencio en miniatura


Hay destinos que se cruzan en nuestro camino durante unas horas pero aun así merecen especial mención.

Con la única ropa que nos quedaba limpia de Tailandia, al menos a juego con la riñonera y tras haber abandonado nuestro hotel en Krabi 48 horas antes, llegábamos a Zúrich, la capital financiera y del lujo suizo, en un día espléndido, dispuestos a quedarnos, en escasas seis horas, con una ligera idea de lo que la ciudad podía ofrecer. Y creo que lo conseguimos, eso sí, estética y totalmente fuera de lugar, sólo consolados cuando algún grupo de españoles con mismo origen y destino, ojeras y pantalones con estampado de elefantes se cruzaba en nuestro camino.

Desde la estación central, a pocos minutos en tren del aeropuerto, hasta el lago Zúrich, deambulamos por la ruta que recomienda la oficina de turismo local a ambas orillas del río Limmat, a través del impoluto casco antiguo en miniatura.



27/9/16

Tailandia y Camboya, templos del Sudeste Asiático



Los grandes viajes suelen ser una acumulación de detalles, sensaciones y momentos lejos de nuestra casa, nuestra rutina y de lo que, voluntariamente, nos ata al día a día de nuestra cotidiana existencia.

Tailandia y Camboya pasan a engrosar una lista de países y lugares visitados que crece algo descontrolada y, dependiendo del día, con o sin razón de ser, a la espera del zarpazo definitivo.

Con el afán de eternizar los recuerdos y compartir mis experiencias, las notas volvían a formar parte de este frenético viaje. Uno no elige cuando tomarlas, fluyen, se escupen en la libreta, siempre a mano, en una gélida furgoneta rumbo a Ayutthaya, en un tuk-tuk por las bacheadas carreteras que atraviesan los Templos de Angkor, en lo que llega la orden en un restaurante hindú en Ao Nang, en un abarrotado barco camino a Phi Phi Island, en una de sus idílicas playas del sur, en una habitación de hotel cuando el cuerpo parece no dar más de sí o en la soleada cubierta de otro barco de regreso a Krabi.

Por la extensión del viaje y la complejidad de comprimirlo en un texto agradable y útil, he creído conveniente hacer un listado de imprescindibles. No sólo lugares, también momentos y actividades que han tatuado esta ruta con tinta invisible en algún lugar de mis resentidas piernas. Indicaré lo que, fresco como un pez recién pescado, viene a mi mente en cuanto cierro los ojos y vuelvo atrás.


19/9/16

Marcado por El Hierro


Empiezo a sentir que cada vez que escribo lo hago con un bolígrafo flojo de tinta y lleno de aire comprimido, demasiado comprimido. Palabras que quizás ni yo entienda dentro de un tiempo, pero que ahora rechinan con fuerza. Frases que salen con dificultad, con ayuda de una bombona casi a estrenar. Este sentimiento parece disiparse en lugares paradisíacos y retirados donde, por momentos, me encuentro conmigo mismo.

Así ha sido mi nueva visita a Tenerife y la primera a El Hierro, mi preferida desde hoy, por autosuficiente, por conectada, por detallista, por sus cuidados miradores, sus impresionantes charcos y sus impolutos fondos marinos, por detallista, por sorprendente, por pequeña y diversa y por La Restinga.


Una isla más, una menos, una restante para licenciarme en ciencia canaria.

Cantabria, senderismo infinito



En un largo y aprovechado fin de semana marcado por el surf, una GoPro perdida en el Mar Cantábrico de Somo en el día de su verdadero estreno, la tranquilidad, las conversaciones entre buenos amigos y el senderismo, dos buenas rutas en los alrededores de la señorial Santander en días alternos bien merecen una entrada en el blog.


13/5/16

Cabo de Gata, rincón dorado


La Sierra del Cabo de Gata es un lugar privilegiado de la geografía española, salvaje y poco transitado, entre el Mar de Alborán y el Océano de plásticos blancos que techan los invernaderos del este de Almería; una sucesión de playas y montañas casi vírgenes para los tiempos que corren y de solitarias carreteras para los que le gusta conducir. También para los que persiguen las incómodas, y a veces inaccesibles, calas rocosas; para los que coleccionan arena de color marrón, blanca, dorada y negra; para los que desean aventura e historia a orillas del mar; para los que disfrutan del silencio, la soledad y la tranquilidad; para los amantes del sol y del viento; pero sobretodo, para los que aman la naturaleza más pura y agreste a pocos kilómetros de la civilización.


A continuación clasificaré, por orden de preferencia, algunas de esas playas únicas que visitamos durante dos días antes de acabar deambulando donde empezamos, San Miguel de Cabo de Gata, un pueblo/decorado del Lejano Oeste cuyas salinas adyacentes tenían más vida que sus propias calles.

9/4/16

Bakú, la ciudad de los cuatro elementos - Baku, the city of the four elements



Es la primera vez en mi vida que escribo sobre un lugar al que llegaba sin opiniones formadas o referencias. Todo sorprende e inquieta, como cuando un bebe se mira al espejo por primera vez.

It is the first time in my life that I write about a place I have visited with no prior knowledge, references or formed opinions. Everything surprises you, just like a baby looking at himself in the mirror for the first time.

Bakú, la ciudad de los cuatro elementos; tierra, agua, aire y fuego; la cabeza del país con forma de águila, donde la verdadera Asia comienza; la ciudad más importante que planta cara al aceitoso y maltratado Mar Caspio, lago más bien, pues no posee conexiones directas al océano; la ciudad de una república exsoviética que crece a golpe de petrodólar, como muestra su bulevar y los proyectos en construcción que se elevan a sus floridas orillas; la ciudad que vive en dicho bulevar y detrás de los muros a ambos lados de sus carreteras; la ciudad donde los infinitos campos de extracción de crudo conviven con sus habitantes; la ciudad de la ostentación y el contraste de su día a día; la ciudad de las boutiques más lujosas, los coches de altísima gama y los genuinos Lada, que se resisten al paso del tiempo; la Dubai del Mar Caspio; la ciudad de los túneles de mármol; la ciudad que Eurovisión 2012 y los juegos europeos de 2015 situaron en el mapa y que la Fórmula 1 reconfirmará en 2016; la ciudad de los edificios con dos caras; la ciudad donde la arquitectura se ha hecho un hueco a nivel internacional; la ciudad de los museos y los pabellones; la ciudad de las tres torres con forma de llama o buta; la ciudad de los taxis londinenses color berenjena; la ciudad de su presidente y su bandera; la ciudad de un país en conflicto al oeste; la ciudad de un país cuya rica historia podría escribirse en una alfombra de los mejores tejidos provenientes de la Ruta de la Seda; la ciudad de una nueva reunión; la ciudad de la Mezquita Bibi Heybet, cuyo interior es de lo más sorprendente  y emocionante que he visto en mucho tiempo y bien podría competir con la Capilla Sixtina; la ciudad de las mil fotografías; mi primera entrada en dos idiomas.

Baku, the city of the four elements: earth, water, air and fire; the head of the eagle-shaped country, where real Asia begins; the most important city that faces the oil stained and much-abused Caspian Sea, or lake, as it does not have any direct contact with the ocean; the capital of an ex-soviet republic whose economy grows and expands to the beat of petrodollars trickling in, as can be seen by its popular boulevard and ongoing construction projects arising majestically on its shores; the city that lives on this boulevard and beyond the walls which confine it on both sides; the city where endless oil fields coexist with its inhabitants; the city of ostentation and contrasts in its daily life; the city of the most luxurious boutiques, expensive cars and authentic Ladas fighting to resist the passage of time; the Dubai of the Caspian Sea; the city of marble tunnels; the city that Eurovision 2012 and the European Games of 2015 placed on the world map and that Formula 1 will reconfirm in 2016; the city with double faced buildings; the city where architecture has carved itself a niche internationally; the city of museums and pavilions; the city of the three towers shaped as flame (or buta in Azerbaijani); the city with aubergine coloured London-styled taxis; the city of its president and of its flag; the capital of a country at war on its western borders and whose rich history could be written on a carpet made of the finest fabrics originating from the Silk Road; the city of yet another new meeting; the city of the Bibi Heybet Mosque, whose interior is the most surprising and exciting thing I have seen in a very long time and could well compete with Rome's Sistine Chapel; the city of the thousand pictures; my first post in two languages, for what I have to thank Matteo, great traveller and better friend, for his help.


31/3/16

Mi devoción por el Caminito del Rey Alfonso XIII


Llegaba el día, como caído del cielo, con las expectativas por las nubes de un cielo amenazante y mis nervios crecientes a nuestra entrada a la localidad malagueña de Ardales. Y no defraudó, al mismo tiempo que dichas nubes obedecían nuestras plegarias y ponían rumbo al norte, en soleada procesión.

Casi coincidente con la Semana Santa y con el primer aniversario de su renovación, tuve la oportunidad de ser uno de esos ya más de 300.000 afortunados que hemos tenido el privilegio de disfrutar del Caminito del Rey. Cifra que irá en aumento, a tenor de la guerra encarnizada que, a diario, se libra online para conseguir una plaza cualquier día del calendario. Ahora que todavía tengo fresco en la memoria cada paso, cada viga de sujeción, cada rincón del desfiladero, cada imagen y cada tablón de madera tratada, sin duda es el mejor momento para plasmar mi experiencia sobre el papel, de hacerla inmortal, de la misma manera que se ha hecho con esta joya escondida con su tremenda rehabilitación.


29/2/16

Mallorca y su Tramontana


Un giro de tuerca en la era secundaria, hace muchos millones de años, configuró la confusa y particular posición de la Isla de Mallorca y levantó una preciosa sierra a la que no ha quedado más remedio que declararla Patrimonio de la Humanidad hace sólo cinco años, como el pintor o el escritor que recibe homenaje siglos después de su muerte. Un reconocimiento que sólo se otorga a los paisajes cincelados por escultores divinos, a los hermosos caprichos de pasados repliegues terrestres, a los olvidados paraísos de montaña. La Sierra de Tramontana, que toma su nombre de los vientos que soplan en dirección noroeste. Los mismos que oxigenan esta parte de la isla y la dotan de un cutis inmejorable.


10/2/16

Las capitales sueca y finlandesa en pleno deshielo


Viajar de forma exprés por trabajo a dos ciudades desconocidas puede resultar muy placentero si el tiempo se exprime al máximo, al mismo tiempo que el currículo viajero engorda tras un ansioso atracón.  Esa burbuja que los business travelers conocen, donde la noción del espacio parece perderse y algunas semanas se viven en intensos, y en ocasiones frescos, paquetes de pocos días.

De noche tristemente prematura y una sueva oscuridad diurna casi permanente en esta época del año, Estocolmo me recibió bella, vibrante y estilosa. Sorprende igualmente su gran actividad comercial, como pude apreciar en mi recorrido por las calles Kungsgatan, Drottningatan, Sergelgatan, Hamngatan y Biblioteksgatan. El buen gusto queda demostrado en esta última, en la plaza Norrmalmstorg, en los jardines Kungsträdgarden orientados al mar, en los céntricos centros comerciales NK y Sturegallerian y en el centro de ocio Mood, donde compras y gastronomía internacional se fusionan en un espacio único y techado que imita las callejuelas de una urbe moderna.

A la mañana siguiente, en puertas de la ciudad antigua, los bloques de hielo madrugaban también, crujiendo en silencio a modo de bostezo y siguiendo el curso del mar en una especie de gélido paseo mañanero.


16/1/16

Turquía blanca


La Estambul moderna es el resultado perfecto del dominio de los más importantes imperios que conocemos. Alejada del rodillo y destrucción que provocan las guerras y las conquistas, la ciudad parece haberse cuidado minuciosamente durante siglos y siglos, de forma extraordinaria, mágica, prodigiosa, como demuestra el maravilloso estado de conservación de algunos de sus más importantes monumentos, como la Columna de Constantino, La Basílica de la Cisterna o Santa Sofía, cuya construcción o existencia se remonta a siglos de un solo dígito, a los cuales estamos tan poco acostumbrados.

Los gobernantes de esta gran urbe estratégica de infinitas denominaciones se solapan como su historia en mi cabeza, más sensible a lo visual, a lo que Bizancio, Constantinopla o Estambul ofrecen estéticamente. Consecuencia de esa historia única, esa mezcla occidental y oriental me ha fascinado hasta niveles que desconocía hasta ahora.


14/1/16

Cambio de década en Zaragoza


Un cumpleaños huidizo en buena compañía. Una forma relajante de cruzar la línea que me adentra en una nueva década vital, seguramente la más determinante, en plena consciencia del fugaz paso del tiempo, mi mayor miedo y más valioso recurso. Una nueva ciudad, al menos en mi recuerdo. Una tranquila estancia en el Hotel Reina Petronila, entre burbujas, ibéricos y dulces regalos. Un paseo por la Pilarica y su plaza, más navideña que cualquier otro día del año. Un reflejo en el Río Ebro de la gran Basílica desde el magnífico Puente de Piedra. Un buen símil de mi tránsito, fugaz y silencioso protagonista del fin de semana. Ahí se quedaron mis “veinti”, a buen recuerdo, en el fondo del Ebro. Y también entre pinchos de tortilla en el Bar Circo, croquetas de Doña Casta y gintonics en la terraza Libertad 6.8, para quitarle seriedad al asunto.


Nuevos versos parisinos


París, París. 

La ciudad que se conoce aún sin haberla visitado, donde el amor nace y se engrandece. 

La ciudad que vive de reputación y realidad a partes iguales, donde los itinerarios sobran, se sobreentienden. 

La ciudad más bella sin necesidad de maquillaje, de noche y de día, soleada y bajo un aguacero otoñal, donde, aun en días atormentados, sus propios jardines brillan con luz propia. 

La ciudad para un affaire navideño de fin de semana. 

La ciudad orgullosa, dolida, donde luto y libertad conviven en los tiempos que corren. 


20/11/15

En otoño, al norte


Por contradecir el dicho, escaparse al norte es aconsejable para no perder el sur, incluso para valorar más el primero y desmitificar el segundo. Y por norte me refiero a España y Europa. Esas latitudes donde el sol es más caro y los atardeceres, por ende, más apreciados, donde el astro rey, en vez de agobiar, refresca, y el frío mar, infinito, relaja sin necesidad de sumergirte en él.

Un otoño marcado por mi primera vez por las calles de Copenhague, mi vuelta a los atardeceres de Oslo, la verde Navarra, el eterno San Sebastián, La Rioja y su interminable paleta de colores, Santander y la Cantabria prehistórica de hace 40.000 años y el contraste de Bilbao. Cada destino, esplendoroso bajo ese sol que, en próximos días, desaparecerá sin previo aviso y de forma indefinida.


Un otoño de paseos por Madrid y donde he visto al cielo teñirse despacio del color de las hojas de los árboles.

Un otoño que continuará con una nueva visita a Cannes y una muy esperada escapada a París, una semana después de los más trágicos atentados de la historia de Francia. Mis pensamientos están con ellos y con todos los civiles inocentes que sufren la barbarie del terrorismo en cualquier parte del mundo. Esta entrada es mi particular homenaje a todos ellos.

28/10/15

A ambos lados del conflicto


De mano de la oscuridad propia de la madrugada del desierto, del silencio de un taxi desconocido, de la soledad más absoluta y de las sombras que proyecta la luz amarillenta y abductora de las tímidas farolas. Así consigo entrar, llegar más bien, oculto en la parte de atrás de un coche cuyo conductor, de pocas palabras, tiene la posibilidad de cruzar mundos.

Estoy dentro, orgulloso, agradecido y satisfecho. Como Indiana Jones en la sala de los cálices de su última cruzada. Aprecio la diferencia, los perros callejeros me dan la bienvenida, los eléctricos neones me desvelan, el pacífico murmullo del rezo a través de los altavoces me devuelve a la vida y la primera e inevitable conversación de fútbol en la recepción del Mövenpick Hotel me hace plenamente consciente de la realidad.

A pesar de lo poco que me gusta el bullicio de las grandes ciudades, el caos de Ramallah, una nueva capital del mundo árabe en mi currículo viajero, volvía a embaucarme de forma vertiginosa. La falta de desarrollo, el armonioso ruido, el falafel, el shawarma. Tristes imágenes, conversaciones distendidas, columnas de humo negro, la instantánea fortuita de un muro quemado, reprimido y maltratado y narguile y Taybeh, la cerveza local, bajo las estrellas del desierto, en el lado vallado y menos común del conflicto, en días previos a una desgraciada semana de tensión extrema. La inconsciencia del viajero.


17/9/15

Un cuento toscano


Reconozco sufrir una tendencia crónica a la exageración y exaltación de la belleza. Tiendo a ver lo muy bueno dentro de lo bueno y lo muy bello dentro de lo bello. También lo muy malo dentro de lo malo, admito. Pero permitidme haceros una pregunta.

¿Nunca os habéis imaginado serpenteando las verdes colinas del valle del Chianti, una de las áreas productoras de vino toscano por excelencia, al sur de Florencia, en un coche de fabricación italiana, mientras el aroma de la vid y el afrutado viento acarician vuestra cara y en la radio suena una canción de Eros Ramazzotti o Laura Pausini? Yo sí, y siento haber tardado demasiado en cumplir un sueño. Un sueño toscano disfrazado de regalo de cumpleaños. Una ruta precisa como la maquinaria suiza de un reloj y preciosa como el oro rosa. Clásica y estilosa como una fina correa de piel color salmón.


30/8/15

La Palma y Tenerife, un amor atemporal


La Palma es como una mujer de la que estás locamente enamorado. Te parecerá la cosa más bella del mundo, como su caldera de Taburiente y la cascada de colores que alberga en su interior, te cautivará como un paseo por las callejuelas del centro de su capital, Santa Cruz, te encargarás de que esté bien protegida, como sus cielos estrellados, sus ojos brillarán como los callaos de su playa volcánica de Echentive, mirarla te dejará embobado como ocurre al ver por primera vez los acantilados de su playa de Nogales, tocarla te calmará como las aguas de esta última o de las piscinas naturales de Charco Azul, en ocasiones te hará sentir el rey del mundo como pasa en lo alto del Roque de los Muchachos, saciará tu apetito como un buen queso palmero asado con mojo verde del restaurante Chipi Chipi o un buen pescado de Casa Goyo, te dará respeto como su mirador del Time, será enrevesada como cualquiera de sus carreteras, te sorprenderá como su playa de los Cancajos, te embelesará como un atardecer desde Los Quemados, le pondrá un fisco de sal de Fuencaliente a tu vida y seguramente también la endulce como una quesadilla del Hierro. Y es que la isla bonita lo tiene todo para quererla con locura.


Oporto y Cíes, el dúo perfecto


Oporto y Gaia son una maravilla arquitectónica, ambas dispuestas en las suaves laderas del río Duero (Douro para los portugueses) casi en su desembocadura al inmenso Océano Atlántico. Especialmente en caso de la primera, parece mentira como tanta belleza puede concentrarse en tan poco espacio, en una simple captura fotográfica entre el puente Luis I y una de las últimas curvas del río antes de hermanarse con el mar.


Israel, único e incomprensible


Israel. Palestina. Israel y Palestina. Israel o Palestina. Cuatro escenarios de un conflicto cuyas razones se escapan de mi razonamiento y conocimiento. Por algún motivo, entiendo tan poco, la historia es tan sumamente extensa y densa y los vínculos tan emocionales y profundos, que empiezo a preferir quedarme con lo que veo, lo que siento en la superficie, lo que me eriza la piel, lo que me asusta, lo que me sorprende y lo que me hace considerar esta tierra un lugar único, excepcional y sensacional. Un frenesí de culturas. Una sagrada excepción repleta de sensaciones que conviven en tensa armonía.


8/7/15

Gijón, la reina del norte


Hablar de Asturias es hablar de Historia con mayúsculas, de lucha, de orgullo, de amor desmedido por la patria, de omnipresencia, de paraísos verdes y naturales de valor incalculable, de playas espectaculares, de aprender a pasar los días bajo la fina lluvia, de escanciar sidra, de beber y de comer fabes, cachopo y arroz con leche. Una lección de vivir, en toda regla.

Hablar de Gijón es resumir todo lo anterior entre montañas, con un toque único, añejo, industrial, castizo, alternativo y decadente. Las calles, con sus desgastados baldosines de aceras y fachadas y sus carcomidos balcones, desprenden un permanente olor a salitre, muy suyo, difícil de olvidar, que la engalana y la convierte, en mi humilde opinión, en la urbe reina del norte.

La bahía que embellece esta ciudad nos recibió al atardecer, adormilada, matizada, en tonos grises metálicos, verdes, púrpuras, rosados y azules. Tras el colorido espectáculo, a modo de estática aurora boreal, unos chipironcitos fritos y una buena sartén de arroz negro saciaron nuestro expectante apetito en Las Terrazas del Pery, a la vez que nuestros dientes y el cielo se teñían del color de la tinta de calamar.


23/6/15

Temporada de cerezas en Extremadura


No puedo negar que me dio rabia perderme la pasada temporada de floración de los cerezos del Valle del Jerte y que no veo el momento de volver a esta región de Extremadura en algo menos de un año para disfrutar de ese supuesto manto blanco que emociona y cubre las laderas del valle como si de una fina sábana de lino se tratase.

Desde Ávila, en idéntica compañía, pero pintado de blanco, quiero volver a bajar el sinuoso Puerto de Tornavacas, cruzar Jerte, Cabezuela del Valle y Navaconcejo, desviarme por Valdastillas hasta Piornal y dirigirme a Plasencia de nuevo por la carretera nacional tras pasar brevemente por Cabrero y Casas del Castañar.


Al igual que el árbol del cerezo, el Norte de Extremadura es algo mágico, tanto cuando florece como por el fruto al que da vida. La verdadera fruta de mi pasión, la cereza. Porque después de este gran fin de semana, sin pretensiones pero muy esperado, ya no sé decir si es mejor ver la flor que comerse la fruta, si es mejor deleitarse la vista con un espectáculo floral único que ver a las mujeres “de cerezas” en las pequeñas naves de los pueblos, seleccionando una a una las jugosas frutas de color rojo intenso recogidas, o si es mejor llevarse a casa fotografías de postal o sentirse mínimamente estafado pero inmensamente feliz tras medir de forma amena e improvisada el tamaño de las cerezas recién compradas con los expertos locales con una rutinaria lámina de cartón con agujeros numerados y conversar acerca de las joyas subterráneas de Extremadura, sin duda, futuras visitas. Mejor no sé. Claro que no, pero más dulce seguro.

8/6/15

Lanzarote, un año después


Hace justo un año mi Tenerife y La Gomera deleitaban mi más puro sexto sentido explorador. Comenzaba un año inolvidable, de descubrimiento, ilusiones, corazonadas, sueños, aprendizaje, esperanza, viajes, cambios y grandes apuestas.

Aún sueño despierto con el día en el que me declare conocedor de todas y cada una de las islas canarias, pero Lanzarote, reserva de la biosfera y la más volcánica de todas, es única en su especie, una reunión de lugares magníficos.



26/5/15

El edén de los Picos de Europa


Seguramente sea muy complicado, si no imposible, encontrar a alguien que haya recorrido cada punto montañoso de la geografía española. Si existiese tal montañero o pintor, entre sus mejores caminatas o lienzos, respectivamente, estaría algún rincón de los Picos de Europa.

Lo he dicho varias veces en este blog con anterioridad y con otras palabras, pero la belleza de un paisaje de montaña es inversamente proporcional a la cantidad de matices o dimensiones que una lente fotográfica puede captar. Cuando ésta se satura, las capas parecen superponerse como en un puzle imposible y los colores abruman es cuando podemos estar ante algo verdaderamente único. Es ahí cuando entra la vista, el más importante de los sentidos, para llegar al infinito, desmenuzar cada pixel, darle nitidez y convertir una simple panorámica en una experiencia sensorial. 



21/5/15

Marbella, sueño eterno


Con años de retraso, y tras una rápida y emotiva visita, me digno a dedicarle unas palabras a uno de mis rincones predilectos del mundo, si no mi preferido, Marbella y sus alrededores, mi sur y mi norte, sueño pasado y futuro, permanente más bien.

Es menester del ser humano menospreciar los pequeños placeres, lo que tenemos a tiro de piedra y creemos que durará para siempre. Pero de repente, lo baladí se transforma en parte esencial de nuestra existencia, y la sombra que arrastra la falta pesa más que los dulces recuerdos.

Dicen que Marbella suena a lujo; a mi me suena a brisa del Mediterráneo.
Dicen que Marbella se queda vacía en invierno; a mí me llena el alma.
Y dicen que Marbella se satura en verano; yo siempre siento ir solo por su paseo marítimo.

La montaña de La Concha si que le otorga ese glamour que algunos atribuyen a otros aspectos triviales, y un microclima único donde la lluvia es tropical y, tanto el calor extremo como el frío polar, grandes extraños.



13/4/15

Solos en Croacia


No hay verdad más absoluta y aplicable a cualquier aspecto de nuestra vida que la que define la felicidad o la satisfacción como la diferencia entre la realidad y nuestras expectativas.

Era hora de uno de nuestros más esperados viajes hasta la fecha; una parte más de este dulce y vertiginoso “comienzo” que une y que no cambio por nada, pero que complica el descanso, premia los momentos de relax y hace que el tiempo ofenda de lo rápido que pasa. Todo llegará, espero.

Me gustaría recordar Croacia por su clima soleado, sus playas idílicas color turquesa y su calidez y carácter adriático, y quizás deba volver en un mes más caluroso y concurrido, pero, en esta ocasión, tengo que pensar en aquellos detalles que más han capturado mi atención durante los cinco días de ruta por el sur de Dalmacia. Un país en construcción, obviamente por sus circunstancias históricas, de playas descuidadas, a caballo entre el desarrollo y el abandono y aparentemente cerrado por vacaciones en Semana Santa incluso en sus gemas turísticas. Puede ser la efímera parte de su gracia y puedo sonar exagerado, pero hay que vivirlo.

Irremediablemente, ahondaré en la herida más adelante, pero, del mismo modo, sería injusto olvidar de esta zona de Croacia su envidiable historia, sus infinitas influencias, su orografía, los bellos cascos antiguos de verdaderas joyas como Dubrovnik, Split, Hvar o Korcula, sus atardeceres, su virginidad, sus calas inaccesibles, algunas incluso peligrosas, el encanto y hospitalidad de sus hoteles/casas y su económica gastronomía rica en pescados y mariscos, con grandes influencias mediterráneas y de Europa del Este, al igual que sus gentes.

Como ya sabéis, no me gusta ahondar en la historia de los lugares o en el nombre o año de construcción de los monumentos. Las experiencias, las sensaciones y los recuerdos de los lugares que visito son las variables que guían mi mano cuando escribo. Por ello, daré pinceladas de lo que aconteció cada día hasta el atardecer con la excepción de la excepcional cena a base de pescado y con mucho acento canario en el restaurante Fife de Split (un must). Persiguiendo atardeceres de forma obsesiva, que es lo mío. Esta vez con ella.


Berlín y Praga, dos por uno


Un año y medio después, volvía a pisar el aeropuerto de Tegel, en Berlín. Por aquel entonces llevaba lo puesto, una vida en la maleta llena de historias y un fin de ciclo colgado sobre mis hombros. A día de hoy, con una infinidad de vuelos a mis espaldas, escribo algo cansado, con los sentimientos arañándome las entrañas y deseando echar un poco el freno. Es como me encuentro, buscando el secreto de la felicidad y el equilibrio, e intentando descubrir el porqué de mi existencia y cómo hacer feliz a los demás.

A big part of that capricious happiness is based on feeling loved and having great friends. That kind of friends who progress in life, who meet, who complement each other, who travel to celebrate, who miss you in the distance and look you in the eyes when the talk to you, asking “how are you”. Blood from Macau, Colombia, Hong Kong, Scotland, Italy, Bulgaria, Azerbaijan, Turkey, Germany and Spain reunited with a clear objective. I wish I could have you closer guys. I love you.



La desconcertante capital alemana me recibió de noche, en un pisazo retro de un edificio típico del Berlín rebelde, repleto de pintadas de todas las categorías imaginables y con la hospitalidad insultante que caracteriza a algunas familias únicas. Thanks once again Joao.



6/2/15

Marrakech, la ciudad de las mil y una especias


Para gustos los colores, los sabores y los olores, pero sólo el más insensato podría calificar a Marrakech de ser una ciudad mediocre y sin carácter. Salvando los prometedores desiertos, asentamientos bereberes, oasis y valles que rodean a la capital turística de Marruecos, que no tuvimos oportunidad de visitar en este corto viaje, la Medina de Marrakech es una de esas escapadas de fin de semana, incluso uno de esos rincones del mundo, que perderse es pecado y a la que se debería de peregrinar al menos una vez en la vida. Ciudad amurallada de locales, comerciantes, buscavidas, turistas, viajeros, enamorados y familias. Cada arco, puerta y callejón conservan ese estilo mozárabe, mudéjar, Al Andalus, morisco o árabe, llamémosle como queramos. Ese vínculo que a los españoles nos hace sentirnos tan lejos y tan cerca de casa. Un nuevo dominio y reconquista de los sentidos.

Una céntrica casa escondida tras una bella y ornamentada puerta reconvertida a pequeño hotel, con patio de corrala adornado en su planta más baja con plantas, hermosos cojines, mesas de té, fuente y elegante piscina, lo que comúnmente se conoce como Riad, nos dio cobijo y desayuno durante tres fríos días a precio muy razonable en la, probablemente, temporada más fresca del año. El Riad Dabachi, un remanso de paz a escasos minutos al este del lugar de referencia de la ciudad, la plaza Jemaa El Fna, nos recibió oculto, tras numerosos giros a derechas e izquierdas, ya de noche cerrada.

La plaza, lugar único de ritmo incansable que cierra sus ojos sólo un rato de madrugada, que se monta y se desmonta como un juguete para niños, cuya actividad parece aparecer y desaparecer con el ciclo solar. Bajo la luz del sol, gentío, mujeres en salvajes y coloridas batamantas de felpa, encantadores de serpientes, monos encadenados, tatuadoras de henna, folclóricos vendedores, puestos ambulantes y enormes kioskos de zumo de naranja amenizan el trepidante día a día; bajo la luz de la luna y con la incendiada Koutubia de fondo, juegos varios, cánticos, humoristas, espectáculos musicales que congregan a decenas de personas en corros e incluso golf en putting greens improvisados la convierten en un territorio con denominación propia, donde el tiempo vuela y, al mismo tiempo, dejo de correr hace décadas. Desde una de sus numerosas terrazas, el terremoto popular gana perspectiva. El humo de las cocinas, en perfecta competencia, asciende, magnificando el olor de las especias, mientras que los movimientos se ralentizan, los ruidos se mezclan, el sonido de los cláxones se alarga, los sentimientos afloran y la religión los frena. El pacífico sosiego del rezo a través de los altavoces. Anécdotas que no hacen más que acrecentar mi devoción por las diferencias culturales.